Vacaciones! (pero… relax de qué?)


“Se acercan las vacaciones! Yeah!” Frases y más, alegría adelantada, emoción, imágenes divertidas de springbreak y películas sobre road trips, alegrías, cocteles, relax, playa, lugares exóticos, diversión, aventura, romance, emoción, la búsqueda de un tesoro perdido, un cofre azteca, (gracias Indiana Jones por arruinarme mi adolescencia), etc etc, pasan por la cabeza de uno al escuchar la palabra “Vacaciones”.

Pero no está un poco “overrated” el asunto?

Porque que yo sepa, uno está emocionado por las vacaciones que se acercan… sí. Pero al mismo tiempo aún no revive mi tarjeta de crédito reventada en las vacaciones anteriores, aún tratando de salir del coma financiero en el que se encuentra. Mi piel aún no revive al 100% del espectacular sol cancerígeno de la otra vez, en la que prácticamente la primera línea de defensa celular de la piel murió heroicamente tratando de proteger al interior del cuerpo. El hígado y toda la zona aledaña aún están barriendo con los escombros de las grasas y quien sabe cuánto tóxico de cocteles y comida grasosamente deliciosa, al borde de decir “hasta aquí llego yo” y declararse hígado graso, cual bancarrota. Mi pie aun no se recupera totalmente de la doblada que produjo una contorsión de mi cuerpo por unas escaleras en no recuerdo donde (regresen a leer la parte de cocteles, gracias), en cámara lenta, casi salida de una mezcla de películas Matrix-Jackie Chan-The Hangover , en la cual no recuerdo el descenlace, porque mi cerebro pasaba escuchando y a la vez defendiendose de la música estruendosa que hacía que todo tuviera ritmo, hasta la roca inmóvil en el suelo con la que el dedo gordo de mi pie perdió su uña, que por tantos años sirvió al organismo y ahora le dijo adiós.

 

Entonces, pues… ahora al escuchar Vacaciones! Cuál es la respuesta interna? Pues es de una alegría, asumo producto de las endorfinas que está soltando el cerebro, en completo desacuerdo con todo el resto del cuerpo que clama un “otra vez?!” En la cual creo que quedaré es solamente quieto en el suelo (a ver si me arrastro hasta alcanzar la cama) y tratar de recuperarme de las vacaciones anteriores a la anterior de la que vino antes de la que pasó recientemente, para luego esperar después las nuevas vacaciones que me recuperen de la que viene.

Así que feliz vacaciones! YEAH!!!

 


 

 

chiste interesante


AMOR DE LEJOS… 

Un soldado español destinado en Afghanistan recibe una carta de su novia desde Madrid. La carta decía lo siguiente: 

‘Querido Alberto. 

Ya no puedo continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel dos veces desde que te fuiste y creo que ni tu ni yo nos merecemos esto, lo siento. 

Por favor devuélveme la foto que te envié. 
Con amor. Sofía.’ 

El soldado, muy herido, le pidió a todos sus compañeros que le regalaran fotos de sus novias, hermanas, amigas, tías, primas, etc. 
Junto con la foto de Sofía incluyó todas esas otras fotos que había recolectado de sus amigos. 

Había 57 fotos en el sobre y una nota que decía : 

‘Querida Sofía. 
Perdóname, pero no puedo recordar quién coño eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y me devuelves el resto.’ 

MORALEJA: 
Aún derrotado… hay que SABER JODER AL ENEMIGO

Viernes, al fin! (so?)


Hello! Aquí en un nuevo post!

(Se me acaba de borrar el que acabo de escribir por lo que el nivel de acidez ha subido)

Qué es lo que pasa con el viernes?

Es lo que me pregunto en este día (viernes, DUH!), pensando un poco cuando llegan amigos, conocidos, colaboradores, medios conocidos, de vista, lejanos, enemigos y despreciables a decirte “yahoo! es viernes, que emoción!

Cuál es la gran algarabía a tan específico tema, me pregunto?

Nada de agradecimiento tiene el pobre miércoles, que hace, de brazos abiertos, tratar de hacer un puente entre martes y jueves. Pero no. Es utilizado como la última piedra del camino, para delicadamente discutir, en frases como “qué miércoles te pasa?!”.

De ahí está el martes… martes. Suena como a algo agrio o rancio, lastimosamente. M a r t e s…  Y desde que se estrenó en la década de los 80 esa serie de películas, Martes 13 (el número ha quedado también relegado a una serie de frases icónicas, como (CENSURADO) y otras más). Pobre martes. Simplemente trata de hacer su función, que es el ser un día productivo, luego de que medio lunes la gente aún se saca la idea de que se acabó el fin de semana.

El lunes? Pues, tiene que existir, supongo. Es el que paga los platos rotos, el primero en pisar la playa de invasión y por lo tanto el primero en salir abaleado. Es el que carga con todos los males, el “pisoteao, odiao”… pobre… el día en que se debería ver con alegría y sol amoroso, el inicio de la semana, no el día con sol cancerígeno mientras uno está en el tráfico coagulado en las arterias de la ciudad, con el stress de llegar tarde al iniciar la semana, y así decir “qué día, quisiera que sea viernes”. Como si llegara súper Friday en cualquier momento a salvarlos de sus penurias en ese espantoso día lunes en que tienen que levantarse de la cama por alarma, no cuando el cuerpo dice “estoy listo”.

Y pues el jueves… suena a “juerga”, diversión. Y qué es para todo el mundo? Pues un viernes chiquito. Por lo que es un día para ir a sentarse con los amigos a pensar qué van a hacer el viernes y el fin de semana, y salir a pasarlo como si fuera -pero no es- el dichoso viernes.

Y llegamos al día..  al viernes. Al día en que en las noches, después de salir de los trabajos, o esperar a que los otros salgan, reunirse o por teléfono mencionar la dichosa frase “qué vamos a hacer?”. Y -oh sorpresa- se hará lo mismo que siempre se hace todos los fines de semana, hasta llegar al lunes. Es el día en el que la mitad anda con el apuro de salir escapando de sus rutinas para ir a la rutina del fin de semana, y la otra mitad se encuentra en una resaca y cansancio extremo por haber disfrutado del jueves como si fuera viernes (irónico, no?). Y así es un día semi desperdiciado en tratar de recuperar fuerzas para vivir el día como un viernes, que es lo que se trató el jueves de hacer, como si hubiera algo que les arrancara el dichoso viernes de sus calendarios. Es un día en que la productividad baja al 50%, el mínimo necesario para quer no dejen de darle a uno el sueldo, el mínimo necesario para alcanzar, cual carrera de 100 metros planos, el viernes en la noche.

Sábado y domingo lo mencionaré en otro post. Tienen su propia temática.

Y es que, al final, cuál es la conclusión a la que llego? Pues que debo de dejar de escribir (porque es viernes, capicci, vato? Así que toca ir a rumbear toda la farra que se venga en este día… todo esto es un inútil disfraz mental que lo único que hace es tratar de que no pensemos en la cruel verdad que la naturaleza nos tiene preparado (y los dueños de empresa y molestosos en general)…

Que tarde o temprano… llegará el lunes…

Tech Spec

(Así es como uno quisiera o se imagina mentalmente que será “este viernes” pero la realidad es otra… )

Para qué los zapatos si tengo los pies?


A veces uno se da cuenta de que los demás van al revés. Con cada buena idea, pues hay 10 que dicen que se debería ir a lo contrario. No voy a meter religión el asunto porque ahí no termino ni una nota en el blog (y para eso irá el link de un blog dedicado a ello, muy pronto).

Pero es que quieren que algo vaya mal? Vean cómo. Quieren algo desesperado y mal hecho? Vean cómo. El punto es que todos corremos de un lado a otro y hay que ver cómo resolvemos las cosas, pero al mismo tiempo otros le hacen “fuchi” a la tecnología, más porque no la entienden, no por la aplicación de la misma en sus vidas.
Existe el HD: Televisión en alta resolución. Existe el blu-ray, el sucesor del dvd. Pero alguien dice “para qué el hd?” y ahí es cuando uno quiere mandar montaña abajo al tipo con el televisor amarrado al cuello.
Para qué el HD? Si muchoa gente no lo tiene. Pues, si es así, nadie hubiera comprado CD cuando existía el vinil. NAdie hubiera comprado DVD cuando había VHS en cada esquina. No habría computadoras porque nadie las hubiera comprado, nadie las usaba comercialmente en primer lugar.  Es más… para qué inventarlas si no las usamos ahora, quién las necesitaría? Vean cómo pasa…
El hd, pues hay los televisores lcd y plasma. Son grandes (bonitos), gastan menos electricidad que uno normal de tubo. Ya eso es suficiente para querer uno de esos en lugar de uno convencional. Ahora bien, tienen algo extra, pueden proyectar señal en HD. Claro, un DVD se ve lindo en uno de esos, pero el DVd fue diseñado para SD, que es la señal convencional. Para ello existe el bluray, sucesor del dvd, que pone mucha más resolución, es decir HD, para poder estar al 100% con el televisor. 
Asimismo los videojuegos. Ahora el PS3 y Xbox360 pueden proyectar en HD, para maximizar el uso de los LCD. La tendencia va hacia ello. La televisión nacional está ya considerando y planificación su salto a HD. El cable ya proyecta algunos canales en HD (claro, a un costo extra, de aquí a 5 años será normal). En sí, nos encontramos en un proceso de transición a largo plazo.
Obviamente si alguien está bien con su televisor de tubo, pues no necesita correr y cambiarlo por un LCD porque es obsoleto. Pero ciertamente si en uno de estos años se daña, pues el nuevo que comprará no será otro de tubo. Es una transición lenta, pero obvia y segura.
Muchos no hacen la transición por desconocimiento. Pero eventualmente pasará. Pero que alguien me diga que “para qué el hd?” y se compre un televisor de tubo a estas alturas, pues que deje su ipod, zapatos de caucho tecnológicos, relog digital, gafas con protector UV avanzadas e incluso gorra, porque en algún momento alguien habrá dicho “para qué…?” a todo eso.
Tech Spec

Lluvia y tecnología


Pues otro día levantándome, con el sonido de la lluvia suavemente arrullando, mientras que mi celular, ipod, y creo que otros 3 aparatos con alarma incluída ya no sabían en qué rango auditivo gritarme que me levante para ir al trabajo!

Y es que… la lluvia y la tecnología no van de la mano. Por qué siempre que hay una demostración tecnológica, o la idea de un espacio altamente avanzado, la idea de ALGO de humedad es como anatema para los demás? Es decir, siempre en un lugar de trabajo salen con el “no se permite comer aquí, no se permite tomar aquí”. Les faltó “no se permite existir aquí”. 
Y es que, ok, sabemos que el mundo tecnológico está basado en los electrones. Electricidad. Electricidad + agua = Chamuscado. Y ok, por lo que poner algo en la lluvia, es para que al rato salga un leve hilillo de humo y un “PZZZT” a diferentes decibeles, dependiendo del tamaño del aparato y cantidad eléctrica que posea.
Pero por favor! Solo (o la mayoría de las veces) los rayos están solo cuando hay lluvia! Y estamos en el siglo 21! Antes tener un reloj digital de mano ya era caro, pero uno a prueba de agua costaba una fortuna. Ahora realmente uno no se fija mucho en eso, es dependiendo del modelo, más que del costo.
Mi pregunta, es porqué no hay más cosas diseñadas para consumo DURANTE la lluvia? Es decir, si es un día oscuro pues que suene más o un sonido especial que contrarreste el arrullo del sonido de lluvia, que no le afecte el agua, que no tenga que preocuparme de si se moja o no etc etc.
Qué opinan ustedes? Mientras tanto, pues me toca llegar tarde de nuevo, y evitar que mi reloj, cámara e ipod se mojen, qué coraje.
Tech Spec

Dedo sobre mouse = peligro online!


Necesito eliminar mi dedo, así que lo cortaré. Es la mejor opción, lo siento. Ya veré cómo trabajaré en la computadora otro día.

Actualmente mi vida es online. vivimos en el mundo del electrón y mis pensamientos van a la velocidad del baudio y el peso de los megabytes. En un click estoy viendo las noticias locales, en un parpadeo, estoy viendo una pluma mp3 de Hong Kong, y en otro estoy conversando con un amigo en Dinamarca. A quién engaño? En ningún parpadeo, lo estoy haciendo con varias ventanas abiertas al mismo tiempo!
Es mi mundo. El mundo con el que soné cuando era pequeño. Cuando, entre revistas que mis padres y tíos no entendían y solo algunos de mis amigos comprendían también (mientras que otros estaban con el fútbol, chicas, patinetas o discos de vinil), imaginaba la emoción de conectar una computadora con otra, y que lo que escriba en una salga en la pantalla de otra, a metros de distancia.
Me costó dos computadoras (las cuales mi padre mandó a reparar porque dije que “algo pasó”, sin decirle que la había desarmado para hacer un puenteo, si le decía la verdad tendría la quijada ahora del otro lado de la cara), infinidad de cables y 3 modems de 300 baudios (WOW!), para que, en casa de un amigo, conectemos dos computadoras a casi un metro de distancia con dos televisores, y ver que lo que uno escribía… mágicamente aparecía (después de unos segundos realmente) en el otro televisor. Las posibilidades eran infinitas! Esto iba a ser casi tan revolucionario como los Reebok Pump! (Yo sé, pocos se acuerdan de eso ahora, pero en ese momento parecía revolucionario!).
En medio de todo esto, pues, hay otro asunto nuevo. Díganme hermitaño, pero yo odio ir a comprar. Es decir, quiero algo, voy y lo compro. Pero el ir y físicamente moverme hasta la tienda, comprar y regresar a mi casa es toda una odisea para mí (a menos que esté agradablemente acompañado, así no se siente el viaje y es un momento muy ameno). Pero algo pasa con “La superautopista de la información” (frase super trillada que algún descerebrado ejecutivo debe haber hecho popular mientras manejaba. Oh… autopista… cables, info de aquí hacia allá… bingo!).
Ahora, más del 70% de gadgets electrónicos, e incluso ropa y accesorios vienen del “mundo exterior” fuera de la frontera del país. Hong Kong, China, Corea, Japón, Estados Unidos, Dinamarca, Suiza, etc etc. Todos se traducen en 2 a 3 semanas de espera, hasta que el paquetito llega. Siempre queda el pánico de abrir la caja y esperar a que le salte polvo blanco de ántrax, pero después de ese “pop” inicial, pues una sonrisa se dibuja en el rostro. Pero la inmediatez va más allá.
Ahora un karaoke. Singstar para PS3, así como la tienda virtual. (Espero mi cheque por el comercial, Sony!). Ayer abrí mi paquetico y me puse a cantar como pelea de gatos con mi juego de karaoke. Lo máximo. Pero luego veo que existe la tienda virtual. Entre otras cosas, puedo comprar directamente, con un click, más canciones, a $1.50 cada una. Hice click en una para probar el asunto. “POP”, mi tarjeta de crédito sintió un pinchazo y desaparecieron virtualmente $1.50 de mis sudados ahorros. En solo 2 minutos, tenía una nueva canción en el menú, bajada directamente en, pues… nada de tiempo!
Así que ahora la loquera llegó a ser casi 50 canciones. Y aparecen más canciones cada mes. Además juegos y extras aparecen en la tienda, para solo “click” y listo, directamente accesibles.
No hay espera, no hay que hacer filas, ni siquiera firmar un voucher. Es lo que soñé alguna vez, recordando el experimento tecnológico de mi amigo.
Todo lo que quiera a un click. Todo lo que desee a un click. Todo en un click. Sueño y pesadilla a la vez. Ya saltarán algunos diciendo que la tecnología es malvada y loquillos religiosos condenando el asunto, diciendo la maldad detrás de todo lo que no comprenden. La tecnología es una herramienta, depende de la persona y su calidad moral, el uso de la herramienta. Nóbel tenía buenas intenciones cuando creó la dinamita no? Así que se puede abrir camino en una montaña para beneficio comunitario, así como volar un puente por un tema político-religioso del momento.
En fin… tengo que cortarme el dedo para tener algo de solvencia económica. Debo hacerlo. Lo siento. Pero primero un último click, ya que para llevar a cabo esto, acabo de ver un modelo de cuchillo muy interesante en ebay a precio interesante.

CAE must DIE


Hello Pollolectores al borde del break! No sé si últimamente les ha tocado retirar un paquete de la oficina postal local, conocida como la Corporación Aduanera Ecuatoriana (o algo así, no tengo idea de repostería, y si así no se llama el tema de lo que hablo, pues se hacen una idea de lo que sé sobre el tema).
Érase una vez cuando uno recibía sus paquetes por correo de manera normal. Uno hacía un “click” en el “mousse” (no de chocolate, sino el de la compu), y al cabo de un tiempo de cocción de semanas, pues, “bing” o “ring” (no del horno, sino del timbre de la casa) avisaba que era el momento de abrir la puerta y recibir esa creación que se formó en internet y en nuestra imaginación (pasando por nuestras billeteras y/o tarjeta de crédito).
Esta forma de vida se hizo costumbre en mí ya desde hace 2 años. (No creo estar con una linterna en la cabeza, diciendo que soy un adicto a internet frente a personas que me miren nerviosamente, pero si es así, que así sea). Pero ahora todo pasa como un gentil, grácil y ligerísimo piano cayendo sobre mi cabeza. La razón? El querido gobierno y la idea de cobrar aranceles por importaciones, además de crecer la burocracia como espuma sobre una soda recién servida (y a temperatura ambiente, déjenme aclarar).
Para que la película dramática con tintes de humor negro quede más clara, retomemos el ejemplo anterior, adicionando lo siguiente: en el momento de comprar los ingredientes, pues se le adicionan las “especias”, que son los cargos extra por los envíos. Normalmente, y a discreción del usuario, éstos van desde el correo corriente (que SI funciona, para aquellos que aún viven mentalmente en los 80 o inicios de los 90 en Ecuador, que cuando alguien pedía un paquete por correo era una prueba de fe y “contribución” forzada al prójimo), hasta usos ya más rápidos (y caros) como DHL, FEDEX o (este espacio para publicidad, contactar al autor para su marca aquí).
Por supuesto, si uno no está de apuro, no es ántrax ni una nueva metralleta AK-47 (aaah, la Kalashnikov, mi vieja amiga y la favorita de los niños), pues el Correo nacional es una excelente vía, relativamente segura, barata y eficiente. Pero ahora… el panorama es el siguiente:
Llegó un paquete hoy. Por lo tanto, esperé a que llegue normalmente una sonrisa de oreja a oreja, la cual se convirtió en sonrisa invertida cuando solamente me entregaron una hoja… nada más. Una hoja. Una. Que podría ser casi como una nota avisando que mi paquete fue perdido en acción, o que ganço un premio póstumo por su servicio en acción de tratar de cruzar las hipervigiladas fronteras nacionales y realizar su cometido. Por lo que me tocó ir al correo a averiguar más sobre mi asistente perdido.
Una vez en el correo, pues esperé el procedimiento clásico para la liberación de aquellos indocumentados de frontera. El mostrar mi identificación, como requisito para responder por él en el territorio nacional, además de $0.25 para “validar” la transacción, además de la espera de unos minutos hasta que mi buen amigo llegue a mis manos, era lo que me decía la experiencia que es lo que iba a suceder. Pero normalmente la experiencia es algo que tenemos justo después de haberla necesitado más, ya que las cosas difícilmente se repiten dos veces.
En su lugar, pues ví que la validación ahora subió a $1. Ok. Entiendo que el país necesita más dinero y por lo tanto di heróicamente mi contribución para la jornada. Después de ello me dieron un número, el 13 (ya era un acto premonitorio de lo que iba a suceder, al parecer). Y tomé asiento. Igual iban por el número 10.
Después de esperar casi 1 HORA para que del 10 se mueva al 13, mientras un diminuto televisor de 14 pulgadas hacía lo posible por mostrar a los que esperaban el noticiero de Ecuavisa, sobre algo en una carretera que nadie estaba prestando atención, otros con sus celulares jugando quién sabe qué, un ventilador que agonizaba mientras daba su último esfuerzo por llevar orgulloso la marca “Sonyx” que tenía sobre él; salió el numerín 13. Por lo que pasé a otra habitación.
Pues extendí los brazos y esperé mi paquete. Pero no, me hicieron tomar asiento. En este lugar se ven las hileras de cajas y paquetes, que personas como yo ilusamente espera que llegue sin problemas a sus casas. Pues los encargados de recoger los paquetes y colocarlos en el suelo frente a uno (sí, como si los fueran a fusilar a los pobres paquetitos por haber cumplido su deber, oh la tragedia), eran dos. De los cuales, por más que intente mentir fue inevitable: Eran el estereotipo del eficiente y el que “sabemos”. 
Pues mientras el eficiente se encargó de ir recolectando paquetes y dejarlos para al pelotón de fusilamiento frente a sus familiares y queridos, “Sabrosonix” se dedicó a, muy posudamente, caminar lentamente con la hoja en la mano, a un promedio de 1 paquete cada 3 minutos, mientras Mr. Eficiencia traía 3 o 4 paquetes en menos de un minuto.
Para no alargar más el cansón cuento que ya de por sí es extenso, mi paquete pasó a estar frente a mí, en el suelo, a solo 2 metros de distancia. Ahí nuestras miradas se cruzaban mientras veía sus ojos de cartón acuarse y sentirse culpable por la detención. “No es tu culpa” le indiqué cándidamente con la mirada, “no es tu culpa”. Podría haber agarrado el arma del guardia y liberarlo en ese momento, o correr, agarrarlo y saltar por la ventana frente a mí. Eran solo 4 personas, así que una escena tipo “El transportador” podría haber sido efectuada, usando como armas los otros paquetes. Ni modo, no quedaba más que esperar mientras mis neuronas hinchadas de escenas de películas creaban estas sugerencias en mi cabeza.
Después, me hicieron pasar a otro cuarto (sí, a otro). En el cual abrieron el paquete para saber si lo que contenía encajaba con lo que decía en la parte externa. Después de discutir casi 10 minutos con el “agente” de que un karaoke es lo mismo que un juego (ya que afuera decia juego microfonos, y adentro el notó que era un “juego”, puz puz puz no es lo mismo! O si?). Pasé (nuevamente) el escritorio en el cual estaba una chica con una sonrisa tan amplia como calle del centro de la ciudad al mediodía. Y… se fue el sistema. Cómo no se iba a ir si estaba usando Windows 95, algo del siglo pasado tratando inútilmente de conectarse con sus ya tataranietos tecnológicos en internet? “El abuelo está murmurando algo despacio” deben de estar pensando las otras computadoras que recibían los leeeeeentos clicks de la chica “alegre”.
Después de ello, el asalto. $10 de recargos y aranceles. Y ahí es cuando levanté la mirada y puños al aire y grité “maldit…” y luego se ve el exterior de la CAE mientras pasan unas palomas. Después de ello, me tocó ir a pagar (hacer fila de nuevo) para luego regresar (hacer fila de nuevo), y recoger mi paquete, para que el guardia me indique que tengo que ir donde otro señor que nunca ha conocido la palabra “rapidez”, revise los paquetes, lo pese para comprobar que era el mismo peso de antes de que lo violen en la otra habitación, y me ponga un sello con tinta (sí, al parecer aún se usan) y me dejen salir de aquí ( y sí, hacer fila de nuevo).
Así que finalmente salí con mi amigo luego de la amarga experiencia, rumbo a casa. Se supone que un país debe crecer, se interesa por ser mejor cada día, estar al día. Pues pasa todo lo contrario. Aranceles por tecnología? Es decir, me multan porque estoy recibiendo tecnología que NO existe aquí en primer lugar? Entiendo que se paguen multas a cosas que aquí existen sus “genéricos” o “derivados”, pero dónde existe una máquina de karaoke nacional, para saber a quién demonios es que estoy dejando o minimizando su trabajo, al pedir un producto externo?
Y después se preguntan por qué uno hace “snap, crackle y pop”.
En fin. Escribo luego. 
Tech spec.